Ella quiso un pájaro

Ella quiso un pájaro y me convertí en un gorrión para posarme en la cornisa de su ventana. Después quiso tener un árbol y poco me faltó para ser el sauce de su piscina. Al tiempo se le antojaron un soplo de brisa, una gota de agua sobre su nariz, un puñado de tierra, un libro que le hiciera pensar, una naranja amarga, una palangana para la ropa, un paquete de chinchetas, un ventilador para el verano, un niño, un perro, un gato, un charco sobre el que saltar, un billete de tren, una lechuga romana, una comedia romántica, un tomate, un juego de mesa, un bolígrafo, un pañuelo. Y yo me convertí en todos ellos.

Luego vino a por mí y no supe qué disfraz ponerme.



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