Mi retirada de la política

Me retiré de la política cuando descubrí que todo iba a seguir igual, estuviera yo, o no estuviera. 

Dije "good bye" en un depurado inglés, bajé levemente la cabeza a modo de despedida cordial, me coloqué el sombrero de copa y, ya fumando de mi pipa, salí de la sala teniendo el requerido cuidado para no pisar las baldosas negras del suelo, impoluto en este caso, y guardando las apariencias, como todo en la política.

Comprobé segundos después, al pasar por debajo del portón del edificio que, efectivamente, todo seguía exactamente igual.

Mi conciencia se quedó tranquila y, ¿para qué engañarnos?, más tranquilo me quedé yo.



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