¡Caramba! Buenas tardes, caballeros. ¿Cómo ustedes por aquí? No esperaba encontrarles hoy en este lugar, ¡qué casualidad! Me encantaría entretenerme pero es la hora del té y yo... ¡vuelvo a llegar tarde a esa reunión de palurdos a la que me prometí acudir! Esto es un agobio, ¡y todo por los malditos compromisos sociales! ¿Quién me mandará a mí a marcharme cuando podríamos quedarnos aquí todos tan agustito?
En fin, tengo que irme. Deben de llevar esperándome un buen rato... qué vergüenza. Ruego tengan a bien disculpar mi ausencia, les acompañaré en una próxima reunión. En la guía telefónica les dejo apuntado mi número. Ya saben dónde buscarme.
¡¡Muchas gracias y hasta siempre!!